miércoles, 26 de febrero de 2014

SABEMOS CUMPLIR - 7

Viene de SABEMOSCUMPLIR - 6

Cultura, curiosidad científica, espíritu de empresa, confianza, recursos ilimitados. Los ingredientes necesarios para llevar adelante un experimento en que los sujetos sean humanos. La pareja infértil tuvo que renunciar a su instinto de cuidar, proteger y desarrollar a algún humano chiquito. Estaban sujetos a reglas que eran desfavorables para su proyecto. No les faltaba riqueza. De ser por el precio, habrían podido pagar y mantener cinco niños. Lo que les faltaba era poder. Poder saltearse las reglas. Poder no ser vistos por el aparato represor. Poder ser transparentes, en el sentido válido de la expresión. La transparencia no es una categoría moral, sino práctica. Es transparente aquel que no es detectado por la máquina de impedir. El satélite lo ve, pero no lo denuncia. La policía sabe dónde está, pero no lo va a buscar. Nadie que no pueda sacudirse de encima al jinete oficial tiene recursos ilimitados.

Había que conseguir bebitos. Muchos bebitos, de distintas características. Un infante estaba más allá de las posibilidades de nuestra altamente solvente pareja occidental. Pero Jurgen y Leopoldo consiguieron cien: veinte alemanes, treinta rusos, y cincuenta africanos. Niño más, niño menos. Mitad varones, mitad nenas. Algunos los compraron, otros los raptaron, otros los retiraron oficialmente de hospicios y orfanatos. Estado e iglesia colaboraban. Como en política o en tenis, un cambio de uno tiene un efecto de dos. Si el opositor se retira, gano uno. Si se pasa a mi bando, gano dos. Los religiosos de los orfanatos los entregaban gustosos, haciendo de cuenta que se regocijaban por la vida mejor que les esperaba. Los burócratas llenaban los papeles de salida, indicando como receptor del niño a la Comisión Bilateral Belga y Germana para el Bienestar. Sin indagaciones. Sin seguimiento.

CONTINUARÁ

No hay comentarios:

Publicar un comentario