domingo, 8 de febrero de 2015

EJE SINORRUSO

Un posible escenario futurista de ficción política es China y Rusia aliados en un futuro cercano, torciéndole el brazo a occidente. Occidente (USSA) tiene el poder militar, pero se rehúsa a usarlo a gran escala. China y Rusia tienen las riendas de los mercados. Combinados, pueden hacer caer a los bonos del tesoro. Pueden empezar, si quieren, con los de Freddie y Fanny. China es la segunda economía del mundo. Rusia la octava. Tienen ambas enormes reservas de oro. Son vecinas. Son extensísimas territorialmente. Son enemigas históricas, lo que constituye una baza importantísima de occidente. Pero eso puede cambiar. No tienen por qué ponerse de acuerdo en todo. Pueden tener una alianza financiera, o monetaria. Caso a caso, nomás, pueden coordinarse para actuar en el mercado financiero. Gradualmente, pueden avanzar en el escenario geopolítico. Como Rusia recuperó Crimea, China puede tomar las islitas disputadas con Japón primero. Luego tomar Taiwán, por qué no. Hong Kong ya está en el bolso.
Imaginar este mundo. Un mundo en el que Rusia y China, combinados de manera extraoficial, ponen de rodillas a USSA, poquito a poco. En principio veo como inevitable la reacción militar de USSA, ya que ése es el recurso que le queda. No es creíble que el complejo industriomilitar se entregue sin pelear. Pero hay argumentos a favor de que sí ocurra. Un ejemplo reciente es la implosión de la URSS. Potentísima militarmente, igualmente cayó. Y cayó de manera incruenta. ¿Por qué? Porque se compensó a los militares de alguna manera. Los magnates militares se transformaron en la oligarquía mafiosa rusa.

De más está decir que el oro sería un arma central de esta embestida rusochina. Una moneda conjunta basada en oro sería un golpe potentísimo. Claro, el asunto está en el límite. El negocio del eje asiático es mantener la batalla a nivel financiero. Empujar y ganar territorio, pero no hacer que USSA y NATO recurran a la guerra a gran escala.

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