sábado, 16 de septiembre de 2017

Te quiero. Tal vez te destruya.

Está claro que Guilligan lee a Cortázar. Y que no es al revés, ya que Julio se nos murió, hace un tiempo ya.
Traveller y Horacio construyendo un puente imposible con tablones, y Walter y Pinkman disputándose el intento de matar la mosca, son la misma metáfora. Hasta ahí llego. Ahora, si me apuras, no sé decirte qué me quieren decir.
La muerte se asoma, se anuncia, sonríe. Acecha como un amigo más, sentado a la mesa, conversando. Eso, ella. De nuestro lado, la muerte se intuye, se anticipa, se teme.
La otra cara es el afecto teñido de rivalidad. Te quiero, pero tal vez te destruya. Te destrato, pero te protejo.
Y bueno, ya tengo un título para este esfuerzo a la Kundera. Milan busca encontrar la metáfora esclarecedora. Yo chapoteo tratando de esclarecer la metáfora.
Y ésta no es la única metáfora mortal que Breaking Bad toma de Rayuela. También está la muerte de la novia de Pinkman observada en pasiva tensión, vivo homenaje a la callada observación de los amigos de la Maga de que Rocamadour está, efectivamente, muerto. Walter no actúa intencionalmente. Los pretensiosos hipercultos que caminan París no actúan porque no saben qué hacer.

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