jueves, 22 de agosto de 2013

Un minuto

Tengo una amiga abogada. Hice trabajos para ella, me defendió. Le hice ganar plata, me hizo ganar plata. Somos buenos amigos. Mi amiga tiene un cuento de abogados. Este adolescente que es condenado a varios años de prisión, y que le grita al juez, cuando se lo llevan: “¡Écheme años como arroz! ¡Soy joven!” La arrogancia de la juventud. El razonamiento absurdo dominante que establece que, como soy joven, tengo que perder el tiempo. El tiempo vale siempre lo mismo. Un minuto es un minuto cuando tenés veinte y cuando tenés noventa. Siempre es mejor usarlo bien que usarlo mal.